
Conectar un monitor externo de alta resolución no siempre garantiza la nitidez y fluidez que promete la ficha técnica. Textos con un halo borroso, movimientos entrecortados al desplazar el cursor y colores apagados son síntomas habituales que no delatan un panel defectuoso, sino que apuntan a la configuración que Windows o macOS aplica por defecto. Ajustar tres parámetros de pantalla basta para recuperar la calidad de imagen por la que hemos pagado.








































