
Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, ha calificado de «bastante terrible» que buena parte de la memoria RAM limitada del planeta esté guardada en los ordenadores personales de los usuarios, en vez de trabajar sin descanso en los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Lo dijo durante una entrevista publicada en pleno repunte de los precios de la memoria, impulsado por la demanda de las empresas de inteligencia artificial.








































